¿Qué será eso que aún nos une?
De vez en cuando, muy frecuentemente, mi mente vuela muy lejos. A veces hacia atrás, otras hacia el futuro. En ocasiones imagino distintos finales para las cosas que ya se han cerrado, como si mi vida fuera un "Elige tu propia aventura". Otras me aventuro en predecir mi futuro, dibujar castillos en el aire.
Hoy, sin querer o queriendo (aún no lo decidí), pensé mucho en cierto personaje de hace unos cuantos años (que ya parecen décadas). Será que era un día parecido al de hoy cuando lo conocí, será que encontré un fantasma de su sonrisa en otro rostro o será simplemente que dejé abierta la puerta que encierra su recuerdo.
Amor platónico. ¿No? ¿Era así? Después de todo, y a pesar del encanto de esos tres días en una ciudad que me era extraña en su compañía, habíamos decidido que un océano de por medio era un gran obstáculo. Pero la química era innegable. (¿Sigue siéndolo?) "La pólvora y la chispa necesaria para una gran explosión".
Este tipo de historia tiene su fecha de caducidad aún antes de empezar. Pero te embriaga como ninguna otra. Es de las que te hacen pensar una y otra vez "qué hubiera pasado si...". Pero sólo te dejan eso: preguntas sin respuestas certeras. Entonces tu cabeza empieza a divagar. Calles perfumadas con azahares, alegres palmas resonando a lo lejos, cielos de un azul vívido, el río acallado y tranquilo... Distante. Calles perfumadas con azahares, alegres palmas resonando a lo lejos, cielos de un azul vívido... Imposible. Calles perfumadas con azahares, alegres palmas resonando a lo lejos... Ilusorio. Calles perfumadas con azahares... Y se esfuma otra vez. Es en ese momento cuando despertas, volvés a la realidad y lo que hasta hace segundos añorabas se vuelve un recuerdo de nuevo.
Hasta que llegas a tu casa, bajás los mails y encontrás uno con un remitente que llama tu atención. Lo abrís expectante, ha pasado mucho tiempo. Y sólo contiene seis palabras. "Todavía te echo mucho de menos".
¿Qué será eso que aún nos une?