Que busco siempre una excusa para oirte es sabido. Que cuento los minutos que nos separan también. A pesar de lo trillado que suene me gustan las mariposas en el estómago cada vez que tu dedo meñique roza el mío para terminar entrelazados cuando camino junto a vos. Que me gusta que juegues a unir las estrellas de la constelación de mi espalda, que adoro que tus labios me recorran y que me encanta sentir tu respiración cuando descansas a mi lado ya deberías estar al tanto. ¿Deberías? No creo. Porque entendí que las cosas no deben darse por sentado. ¿Cómo podrías saber el consuelo que sos cuando el día parece no tener final feliz? Tampoco podrías saber que me encanta ser tu confidente, que tu voz me estremece, que sos el único habitante de mis pensamientos. Adoro que entiendas mis silencios y los compartas. Más todavía te adoro cuando los haces tuyos y "hablás" también el mismo código. Me es difícil expresarme en esta forma, y lo sabes. Pero lo haces tan sencillo. Tanto que quiero repetetirlo una y otra vez:
Te quiero. Te quiero so much.